Caos Cero

Tu negocio es tuyo.Tu vida también.

manifiesto
caos cero

Hay una forma bastante puñetera de perder la libertad: montar un negocio para poder decidir y acabar sin margen para elegir ni a qué hora comes.

Tienes clientes. Haces un buen trabajo. Has construido algo de lo que sentir orgullo.

Pero para que todo siga en pie tienes que estar tú. Resolviendo. Recordando. Revisando. Llegando un poquito más allá de donde llegabas ayer.

Creo que merece la pena defender lo que querías cuando empezaste. Y construir lo que haga falta para que sea posible.

De eso va Caos Cero.

Y de eso va este manifiesto.

Soy Laura. Me encanta trabajar. Y me gusta decidir en qué.

"Si fuese rica seguiría trabajando". Eso lo escribí en mi primer manifiesto allá por 2016, y lo sigo pensando.

Me gusta crear cosas, hacerme preguntas y meterle mano a un problema hasta entender cómo resolverlo. Soy bastante tozuda. Para algunas cosas viene fatal, pero para mi trabajo es una skill de lujo.

También llevo mal que la explicación de algo sea "porque siempre se ha hecho así".

Necesito entender qué resuelve y si hay una forma mejor de hacerlo. Llevo más de 20 años trabajando con negocios y profesionales con esa misma mirada.

Estudié ADE, me especialicé en control financiero y después llegaron Notion y un máster en inteligencia artificial. Los números, los procesos y la tecnología se llevan bastante bien en mi cabeza.

En 2016 fundé Caos Cero. Hoy ayudo a profesionales de servicios digitales y creadores de formaciones, a convertir su experiencia y su esfuerzo en un negocio con mejores cimientos.

Estas son algunas de las cosas que defiendo.

Laura Ruiz riéndose

ey!

El negocio que construyas tiene que parecerse a ti.

Hay quien quiere dirigir una empresa con equipo. Otras personas prefieren trabajar en solitario y contar con buenos colaboradores para determinadas cosas.

Puedes querer facturar más, tener menos clientes, especializarte, lanzar una formación o recuperar las tardes.

Lo tienes que decidir tú. Porque si vas aceptando cada propuesta, cada cliente y cada "esto deberías hacerlo", puedes acabar manteniendo un negocio que jamás habrías elegido.

Dedicamos demasiado tiempo a nuestra pequeña criatura como para que encima parezca de otra persona.

El tamaño, el ritmo y la forma de crecer también se eligen.

Me tomo tu ambición en serio. Incluida la de vivir bien.

Me gusta ganar dinero. Me gusta que mis clientes lo ganen. Un negocio tiene que compensar el tiempo, la responsabilidad y el riesgo que asumes.

Por eso me interesan tanto los números que quedan después de la foto de la facturación.

Cuánto cuesta entregar lo que vendes. Qué margen deja. Cuánto puedes pagarte. Qué ocurre en un mes flojo.

Y qué parte de tu vida estás poniendo para conseguirlo.

Tener un negocio rentable y poder disfrutarlo me parece una ambición top. Bastante más interesante que presumir de no haber tenido vacaciones en cinco años.

Laura Ruiz mirando una tienda de Apple

qué podemos simplificar?

Tu capacidad de resolverlo todo merece un uso mejor.

Cuando empiezas, tú representas todos los papeles del espectáculo. Y como funciona, lo repites.

Hasta que llega el momento en que todo necesita pasar por ti: una decisión, una contraseña, una revisión, la re-explicación de algo que ya explicaste el martes.

Parte de lo que sabes tiene que existir fuera de tu cabeza o vivirás permanentemente en la cárcel del "ya me encargo yo".

Tu experiencia vale demasiado para gastarla resolviendo lo mismo una y otra vez.

Los sistemas bien hechos dan libertad.

Hace años recorrí 800 kilómetros, para comprar muebles en Ikea. Al día siguiente tenía la casa llena de paquetes y unas habilidades de bricolaje francamente mejorables.

Y, aun así, fui capaz de montarlos.

Alguien había pensado cómo explicarlo para que cualquier negada pudiera hacerlo sin tener al diseñador del mueble en mi salón.

Esa idea sigue estando en el centro de mi trabajo.

Un buen sistema, unas instrucciones claras, ayuda a mantener la calidad, evita errores y permite hacer un buen trabajo sin inventar cada paso sobre la marcha.

La estructura tiene que dejarte espacio para pensar, crear y decidir. Si mantenerla te da más trabajo del que te ahorra, hay que revisarla.

Una herramienta tiene que ganarse su sitio.

Me encanta la tecnología. También sé lo fácil que es confundir estrenar una aplicación con resolver un problema.

Puedes tener un Notion precioso y seguir sin saber qué proyecto debería ir primero. Puedes automatizar correos y seguir teniendo un proceso de venta que pierde oportunidades por todas partes.

La IA también necesita una tarea bien planteada, información útil y alguien que sepa evaluar lo que devuelve.

Antes de añadir algo siempre pregunto: ¿qué está fallando?, ¿qué queremos conseguir?, ¿qué podemos simplificar?

Cada herramienta que entra debería justificar el dinero y la atención que va a pedirte.

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Años

en gestión de negocio freelance

0

Sistemas

creados

0

Veces

me han llamado perfeccionista

Delegar también se diseña.

Puedes querer una estructura mínima y trabajar con profesionales que complementen lo que haces. Es una opción perfectamente válida.

Para que funcione, hace falta algo más que encontrar a alguien "bueno" y pasarle tareas.

Qué resultado esperas. Qué puede decidir. Qué necesita saber. Cuándo revisáis el trabajo. Qué ocurre si algo se atasca.

Prepararlo requiere tiempo y cabeza. También te obliga a soltar algunas cosas. Pero te permite confiar en algo más sólido que "a ver si entiende lo que quiero".

Me obsesiona construir negocios en los que colaborar (incluso con IAs) sea más fácil que volver a hacerlo todo tú.

Un día aprendí a decir NO…

Y desde entonces hago un esfuerzo para no olvidarme de rechazar lo que no me interesa.

Un trabajo que no quieres hacer. Un cliente gilipollas. Los "ya que estamos" que nunca estaban en el presupuesto, pero te los piden. Demasiados favores hechos a la misma persona. Unas condiciones que solo le vienen bien a la otra parte.

¿Por qué tendrías que aceptar todo eso?

Nos han enseñado a cumplir, a ser amables y a no incomodar. Y a veces acabamos tratando nuestros propios límites como si fueran una falta de educación.

Te recomiendo que practiques el NO. Al principio puede incomodar. Después empiezas a ver todo lo que protege.

Es tu negocio, léelo de nuevo: TU NEGOCIO. Tú también tienes algo que decir sobre las condiciones en las que trabajas.

La libertad necesita una red de seguridad.

Nunca he creído que todo el mundo tenga que emprender. Yo necesito trabajar por mi cuenta, pero sé lo que viene en el paquete: invertir, asumir incertidumbre y decidir sin una bola de cristal.

A mí me compensa. Pero me aseguro de tener margen por si las cosas se tuercen.

Un negocio necesita reservas, formas de vender que puedas sostener, acuerdos claros y trabajo que pueda seguir avanzando aunque durante un tiempo tú tengas que bajar el ritmo.

Quiero que el negocio que construyes tenga recursos para sostenerte cuando tú no puedas sostenerlo todo.

Eso también forma parte de hacerlo bien.

Laura Ruiz con los brazos cruzados

tarea -> sistema repeat

Y todo esto, con sentido del humor. Por favor.

Me tomo muy en serio mi trabajo. También me río mucho, digo algún taco y, si creo que algo no te conviene, te lo voy a decir aunque sea lo que habías venido a comprarme.

Entre medias cocino, como con entusiasmo, convivo con un gato y sigo detestando hacer maletas.

Me gusta mi trabajo. Me gusta tener vida fuera de él. Y me gusta trabajar con personas que también quieran ambas cosas.

Caos Cero es mi forma de contribuir: con formación y sistemas que hagan más fácil el trabajo y más sólido tu negocio.

Laura Ruiz haciendo snorkel
Laura Ruiz apoyada en una valla en el campo
Laura Ruiz

Has trabajado mucho para construir algo propio.

Que siga siendo tuyo. También tu tiempo. También tus decisiones.

laura

Si al leer esto has pensado "yo también", seguimos por email.

Escribo sobre esas decisiones que rara vez aparecen en una captura de resultados y que, sin embargo, cambian mucho cómo se vive un negocio por dentro.

El cliente al que compensa decir que no. El servicio que vendes mucho y te deja poco. La tarea que sigues haciendo porque tardas menos que en explicarla. La idea que merece una oportunidad y la que conviene dejar descansar.

Te lo cuento con historias, ejemplos y preguntas que a veces incomodan un poco. De las que te hacen cerrar el correo y mirar algo de tu negocio con otros ojos.

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